Arranqué todas las ortigas que habían ortigándome y removí un trocillo de terreno. Según los vecinos de aquí, sólo se puede remover la tierra en luna decreciente ya que así se evita que crezcan más "malas hierbas" y se consigue que el agua permanezca más tiempo con la tierra.
Aquí hay rabanitos (que salen muy fácil) y cebollas o puerros, ya se verá.
Esto es un compostero que me fabriqué a partir de palés viejos.
Creo que lo hice mal, pues tiré todas las ortigas arrancadas (separadas por finas capas de tierra) y mezcladas con palos y todo los restos de la siega. Ahora solamente estoy tirando los desperdicios orgánicos de nuestra comida. Creo que tardará demasiado en descomponerse
A ver qué pasa...
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